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Primer taller de disciplina positiva en Alto Larán

¿En qué momento se nos metió la loca idea de que, para que un niño se porte bien, tenemos que hacerlo sentir mal?

El pasado viernes 31 de mayo, se realizó el primer taller de disciplina positiva del año, dirigido a los docentes de primaria y secundaria de las escuelas del distrito, con la finalidad de fortalecer sus habilidades para entregar una formación basada en el ejemplo, el afecto y la buena comunicación.

El taller fue realizado por el equipo de Aurea Consulting Group, iniciando con una dinámica interesante de integración, que concluye reconociendo que la perspectiva es individual y única, por lo que es indispensable un acercamiento a la vida y realidad de cada alumno para ofrecerle las atenciones necesarias para su formación con valores ciudadanos, asertividad, resiliencia y autoconfianza.

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La violencia en los hogares ha estado presente en la sociedad peruana desde épocas ancestrales, sigue fuertemente arraigada e influye directamente en el comportamiento de los alumnos en la sociedad. Pero ese no es el único problema, ya que la falta de comunicación con los padres debido a la carga laboral, dificulta la formación de personas seguras de sí mismas y necesitadas de afecto y atención. El docente tiene un reto muy grande en su trabajo y necesita entrenar sus habilidades para vencerlo y puede hacerlo.

El taller introdujo a los participantes en una serie de ejercicios experienciales que les permitió profundizar en los conceptos y principios reales de la disciplina positiva, rompiendo con ideas equivocadas en donde la “disciplina positiva” significaba mantener al docente atado de manos ante situaciones de incumplimiento a las normas de convivencia en las escuelas.

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Docentes del Ciro Alegría, analizando los principios reales de la disciplina positiva.

¿Qué puedo hacer para transformar las conductas de hoy en las que esperamos de ellos mañana? ¿Qué situaciones requieren de disciplina? El desorden, la falta de concentración, agresión, apodos, desobediencia, bullying, falta de motivación, lenguaje inadecuado, impuntualidad, falta de higiene.

Es importante contextualizar y equilibrar las acciones disciplinarias, practicando la disciplina sin castigo, sino por el gusto de hacer el bien. Castigos, consecuencias, premios, tienen resultados a corto plazo en la mayoría de los casos.
Las reglas deben cumplirse; pero en un entorno muy rígido, terminan teniendo prioridades sobre principios básicos y buen criterio. Es más importante el diálogo y consenso en algunos casos, para aceptar excepciones a la regla. Aprendemos más por imitación que por lo que nos dicen.

Es importante reaccionar ante las creencias, no ante las conductas. Ante una conducta es importante analizar las creencias. Interacciones positivas desarrollan creencias positivas; interacciones negativas, generan creencias negativas. Es en la primera infancia donde formamos esas creencias y si un niño ha interactuado en ambientes violentos o inseguros, se verá reflejado en su conducta durante los siguientes años de formación. A los 5 años ya casi está construida nuestra base de valores y creencias, aunque algunos estudios afirman que entre los 11 y 13 años podría haber una segunda oportunidad.

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Profesora Sara Guillén y alumnos del 2° grado “B” de la I.E. N° 22226 “Nuestra Señora de fátima”, promoviendo empatía para la vida a través de la metodología TiNi.

Principios de disciplina positiva:

  1. La conexión es fundamental. De persona a persona. Fortalece el sentido de pertenencia e importancia. A veces buscamos ser reconocidos e importantes de una manera equivocada.
  2. Ser consecuentes. Firme y amable al mismo tiempo.
  3. Pensamos en el largo plazo, no en el hoy. Cómo puedo reflejar en la conducta de mis alumnos a lo largo de su vida?
  4. Enfoque en soluciones, no en problemas. Las soluciones deben ser: Respetuosas, útiles, recíprocas y racionales.

Todo niño y adolescente merece respeto, porque es un ser humano y tiene dignidad. Los problemas que un docente observa en la conducta de sus alumnos, son una oportunidad de ayudarlos a convertirse en mejores personas a través de interacciones positivas. Existe una responsabilidad social en la profesión docente, y en todas las personas en general, de ayudar a los niños a superar creencias de miedo e inferioridad, tratándolos con respeto y amabilidad, aunque su conducta deje mucho que desear.

Foto: Ex alumnos del Espacio D1, participando de la inauguración del Movimiento D1 Chincha.

NOTA: Fundación La Calera busca promover los valores de Tayo (Tallo) Masías y Beatriz en todos los programas, proyectos y actividades que realiza: “Soñar en grande, romper paradigmas y disfrutar del esfuerzo colectivo”.

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